




Los ambientes se generan en cada habitación por medio de desniveles en los pisos y los plafones, que combinados con la iluminación y el mobiliario reflejan la influencia del Pop Art y el modernismo, integrando color y formas por medio del diseño y los materiales.
Un reciente meta-análisis realizado por la investigadora Stephanie Ortigue, de la Universidad de Syracuse, en Nueva York, revela que enamorarse no sólo puede provocar una sensación de euforia parecida a la vinculada al consumo de cocaína, sino que también afecta a las áreas intelectuales del cerebro. Además ha calculado que el fenómeno popularmente conocido como 'flechazo' tarda aproximadamente un quinto de segundo en surtir efecto.
Sally Davies, una fotógrafa de Nueva York, y vegetariana desde hace décadas, quiso hacer un curioso experimento fotográfico a través de Internet, para denunciar los peligros de la comida basura. Para ello, acudió a un McDonald's y compró un menú Happy Meal. Su idea era presentarlo en un plato y hacerle una foto al día y colgarla en Internet, en su perfil de Facebook y en Flickr. Pensaba que día tras día la hamburguesa y las patatas se irían deteriorando.Incluso, un ciudadano estadounidense, Len Foley, ha puesto en marcha el Museo de la Hamburguesa Biónica. En su casa, asegura que tiene decenas de ejemplares de hamburguesas compradas en diferentes momentos y sobre las cuales no parece que haya pasado el tiempo.
Mañana, la respuesta de Mc Donalds.
La Feria de Interiorismo de Madrid (Casadecor) que se celebra en hasta el 20 de junio, también tiene un espacio para el reciclaje. La marca de agua mineral Aquabona ha creado una silla elaborada con 111 botellas de plástico. Una manera distinta de decorar el hogar y reducir el impacto medioambiental de los residuos. La base de todo buen ecologista son las conocidas como las tres R: Reducir, Reutilizar y Reciclar. La reducción y el reciclaje quizá sean los puntos más fáciles de llevar a cabo, intentando minimizar los residuos que se generan y en toda ocasión reciclándolos. Sin embargo la reutilización, en muchas ocasiones, se antoja más complicado. La marca deagua mineral Aquabona es justo en esta "R" donde ha centrado sus esfuerzos al crear una silla íntegramente realizada a base de botellas de plástico. Exactamente 111, de ahí su nombre, la "Navy 111". En realidad la silla con este diseño se empezó a fabricar en la década de los cuarenta para amueblarsubmarinos de la armada norteamericana en la II Guerra Mundial, aunque posteriormente ocuparía otros espacios menos bélicos, como colegios u hospitales. La silla original estaba fabricada en aluminio, pero Aquabona ha querido mostrar su lado más amable con el medio ambiente y ha presentado este nuevo diseño fabricado a base de 111 botellas de plástico pet reciclado. Este poco común mobiliario forma parte de Casa Decor, dentro del espacio creado por la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido bajo el lema común "la recuperación". El proyecto se compone de tres zonas: una exposición a cargo del arquitecto Lucas Recuenco, otra dedicada a las sensaciones del agua y finalmente el espacio donde se proyecta un vídeo de cómo se creo la silla. La Navy 111 es la punta del iceberg de la acción medioambientalmente sostenible llevada a cabo por la marca de agua mineral: el lanzamiento de una nueva modelo botella al mercado. Compact, como se llama el nuevo recipiente de 2,5 litros, incorpora un 25 por ciento de plástico pet reciclado, lo que mejora anteriores versiones de botellas.
El mercaptano se añade además a los combustibles de los reactores y a los pesticidas.
Valga la contradicción, porque es cierta: no son un capricho estético, sino una verdadera discusión científica sobre el concepto de lo bello. Los cinco tomos que repasan los “últimos”100.000 años de belleza (ed. Gallimard) analizan la evolución de la estética humana desde la perspectiva de arqueólogos, filósofos, artistas y críticos, sociólogos, antropólogos y hasta psiquiatras.
Lo mejor es la conclusión: que no hay conclusión. Que la belleza no se está quieta y que la ruptura del canon imperante en cada tiempo y civilización hizo avanzar el arte, la sociedad y hasta la tecnología. Que lo bello fue a la vez la causa y la consecuencia de los cambios en la civilización…
La discusión, planteada en forma de libro por la Fundación L’Oréal, y dirigida editorialmente por la etóloga francesa Elisabeth Azoulay, ya era valiente: repasar qué ha significado la belleza desde el primer abalorio de las cavernas hasta el último gadget-joya moderno. Pero el último tomo –cada uno repasa una etapa de la Humanidad–, Proyecciones, es especialmente valiente, porque se atreve a predecir la belleza del futuro.
Pero predecir no es inventar. Con la ayuda de Françoise Gaillard, del Instituto del Pensamiento Contemporáneo de París, Azoulay ha hecho funcionar la calculadora del tiempo valiéndose de la aún joven, pero bella, ciencia de la prospectiva. Incluyendo textos tan diversos como las leyes de la robótica de Asimov (Yo, robot) y otros más actuales, como ensayos de videoartistas, ha creído prever el futuro de la estética: el aumento de la población mundial dará visibilidad a las minorías étnicas, y el creciente éxodo a las ciudades amplificará su capacidad de “contagio”.
Y la tecnología abrirá la puerta a implantes y “rediseños” del cuerpo. Bonito, ¿no?

“Sin pelo, la piel lisa y decolorada, la individualidad desaparece. Yo trato de atraer la atención sobre la vida interior”, apunta Dou. De nuevo, esa vieja lucha entre beldad ética y belleza estética.

El filósofo Jean Baudrillard apunta que en el pasado era “el alma la que envolvía el cuerpo”, pero que la irrupción del desnudo ha cedido ese papel a la piel. Y esta es ya “una prenda de prestigo”.

De nuevo, la “desacralización de la carne”, como la llama el autor, a base de añadirle “máquinas como extensión estética y funcional de la persona”. El cuerpo es bello, pero hay nuevas curvas.

El holandés desafía en sus fotos el estereotipo que liga edad, belleza, sexo y dignidad femeninos. Es como si le hubiera dicho a una pin-up: “No te muevas, voy a por tabaco y vengo dentro de 40 años”.

Las prótesis no son una metáfora de cómo la tecnología y las telecomunicaciones han añadido nuevas piezas, extensiones a nuestro cuerpo. Lo nuevo ya no es raro.
